Andando contigo mismo
Hoy vamos a hablar sobre el amor propio. Antes de que podamos tener un amor genuino con otra persona tenemos que tener amor hacia nosotros. Esto es más fácil decirlo que hacerlo, lo sé.
Antes de conocer a mi pareja, me faltaba mucho amor propio. Tenía confianza, pero realmente no podía decir que me amaba a mí misma. Odiaba pasar tiempo sola y mis otros pasatiempos y actividades involucraban o giraban en torno a otra persona, principalmente a mi compañero. Esto comenzó a afectar mucho nuestra relación porque comencé a depender mucho de él para mi felicidad emocional. Por supuesto, se sintió abrumado, así que tuvimos que dar un paso atrás y analizar lo que estaba sucediendo. Como dije, no es necesario estar soltero para comenzar el proceso de amor propio, pero es preferible. No estoy diciendo que rompas con tu pareja si actualmente estás en una relación, pero te daré unos cuantos consejos que puede o no te ayuden a encontrar ese amor propio.
El primer paso para aprender a amarte a ti mismo es pasar tiempo contigo mismo (cuando nos gusta alguien, queremos pasar cada hora del día con ellos). Puede ser un poco difícil al principio, pero platica contigo mismo. Conócete a ti mismo. Sal a caminar (personalmente, me gusta salir a correr), lee un libro o simplemente pasa tiempo sentando en tu patio, que sean solo tú y tus pensamientos. Puedes hablar contigo mismo en voz alta si te sientes cómodo con eso, escribir en un diario o simplemente responderte en tu cabeza. ¿Cuál es tu color favorito? ¿Por qué? ¿Cuál es tu recuerdo favorito? Si ganaras la lotería, ¿en qué lo gastarías? ¿Tienes un héroe? ¿Cuáles son tus mejores cualidades? Te animo a que te hagas preguntas que le harías a otra persona en una cita. Comenzarás a tener una comprensión más profunda de ti mismo.
Otra cosa que ayuda con el amor propio es invitarte a ti mismo a una cita. Esto puede sonar extraño, pero es una excelente manera de explorar nuevos pasatiempos, formar nuevas amistades y tener nuevas experiencias. Llévate al cine, a caminar con tu playlist favorita, a la biblioteca, toma una clase de cocina, las opciones son infinitas. Pasar tiempo contigo mismo realmente te permite encontrar la felicidad interior. Una vez hice un viaje a Disneyland sola: tenía miedo de verme rara yendo por mí misma y, ¿cómo iba a tomarme fotos con Mickey si no había nadie allí para sostener la cámara? Pues no esperaba que hubiera tantas personas dispuestas a tomar mis fotos y la verdad me la pasé de lo mejor. En serio no podía dejar de sonreír. ¡Llegué al frente de tantas líneas porque era solo yo! Me subía a los juegos tantas veces como quise porque no había nadie para quejarse. Me compré lo que quería y no tuve que compartir. Durante la hora del almuerzo me senté en el café de Flo, vi pasar los autos y pude tomarme mi tiempo en disfrutando mi comida. Disfruté mi tiempo a solas y no pude dejar de sonreír ese día por lo divertido que me la estaba pasando. Ahora, no estoy diciendo que hagas un viaje a Disney a solas, sino que hagas cosas que equivalgan a tu felicidad. Nadie puede hacerte feliz excepto tú. Así que sal y ve a hacer cosas que disfrutes y te hagan feliz, ya luego aparecerá alguien que se añada a esa felicidad.
Comments
Post a Comment